viernes, 22 de mayo de 2009

De soltar se trata



No nos enseñan a soltar, desde chiquitos nos estimulan a aferrarnos, a buscar apoyo, alientan la marcha sosteniendonos y mientras damos el primer paso, un ejèrcito de mayores està cuidando que no llegue el golpe que tarde o temprano claro sucederà. Mientras las palomas enseñan a sus hijos a volar desde lo alto, nosotros somos incluídos en un andador con ruedas que oficia de sostén y resguardo, mientras las mariposas deben esforzarse para salir del capullo y fortalecer sus alas, a nosotros nos llenan de almohadones.
Aprendemos antes que cualquier otra cosa la Inseguridad, te vas a golpear, tenè cuidado, eso no, la calle, la mesa, el vidrio,nana tuto quema, y el otro està ahí para cuidarnos, aprendemos la necesidad del otro antes que la necesidad de independencia.
No nos enseñan a soltar, y cuando un impulso liberador se nos presenta, entonces es que nos volvimos rebeldes, estamos adolesciendo, somos desagradecidos o irrespetuosos...
No nos educan para ser libres, para despertar cada mañana dispuestos a vivir una aventura, no nos cuentan del placer que da un rayo de sol en la cara, un chapuzón en la lluvia, una caminata descalza, eso con suerte algunos lo aprendemos con el tiempo suficiente como para disfrutarlo.
Aprendemos del miedo, del castigo, de límite impuesto, del error, nos enseñana a comportarnos en la mesa, a ser amables, respetuosos, responsables, pero rara vez nos estimulan a correr riesgos, no nos cuentan la existencia de los finales truncos y nos compran cuentos de princesas con haditas de colores, y nos aferramos al sueño, a la fantasìa, al rosa con brillitos de la historia que tiene 30 pàginas y un verso.
No nos enseñana a soltar, pero lo peor es que tampoco nos enseñan a ser libres, amamos con absoluta dependencia temiendo la pérdida en cada instante, celamos, absorvemos, reclamamos y nos quitamos la posibilidad de disfrute, de elegir el mismo camino cada dìa y que nos elijan cada tarde .
No nos enseñan a soltar y serà por eso que me cuesta tanto, sin embargo a fuerza de ensayo aprendo que sólo puedo recibir cuando mis manos estan vacìas, cada vez es màs fàcil y en la libertad del otro, en el permiso otorgado para que se quede o se vaya según le parezca, està mi propia libertad de decidir quedarme o irme, que curiosamente es mi propia libertad de elegirme.
No nos enseñan a soltar.... pero te suelto y sobre todo me suelto y si puedo aprendo, para poder enseñar.

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